9.6.06

NUEVAMENTE DEBATE O ACUSACIONES

Por: Mario Luis Pennella

Nuevamente en el escenario político se presenta el disloque antagónico de los candidatos de los distintos partidos.

A un poco más de un año para resolver nuevamente la presidencia de la Nación, en un nuevo acto electoral, desde ya nos encontramos con las consabidas "memorias" de los políticos en cuestión, "memoria" esta, que se recuerdan a ratos, aquellos que interesan a sus caprichos políticos, y para nada para hacer cumplir, leyes mediante, el proceso justo de la justicia, cuando estas acusaciones necesitan la resolución transparente de lo acontecido.

Es hartamente sabido por todos nosotros que habitamos este suelo argentino, como se "desangran" en el espíritu moral, sus locuaces e incipientes discursos, en que se ponen de manifiesto todo lo malo del adversario político, haciendo de ello cualquier cosa por ensuciar al otro al extremo, donde luego se debe acudir a los jueces para que hagan limpiar su buen nombre y honor.

Estas ruindades en los discursos políticos para defenestrar al otro, no son solo motivo de que hoy la política argentina pasa, por su más extrema inmoralidad filosófica y cultural, sino por la falta de pensar muy poco y nada en el pueblo y si mucho en sus apetitos personales, los cuales anteponen a cualquier precio.

Hace muy pocos días hemos recordado la revolución de 1943, donde nacía aquel "mesía" llamado Perón, y que hasta el día de hoy sigue gozando del espíritu político de utilización de su adhesión a la justicia social de los trabajadores, hoy por supuesto olvidada por todos aquellos que componen el justicialismo, a través del cambio filosófico efectuado en el gobierno de Carlos Menem y continuado en la actualidad, habiendo traído una desocupación extrema en ese gobierno y hoy salarios que no se condicen con la canasta básica siquiera, en que los derechos de los trabajadores han sido vapuleados, y quienes deben defenderlos desde las asociaciones respectivas, viven en un continuo y permanente "acomodo" a sus apetitos personales, desvirtuando toda batalla hacia una justicia social que acreciente los valores de la dignidad del trabajador.

En este devenir en que nos encontramos, frente a las elecciones presidenciales de 2007 los argentinos, con memoria, haremos nuestra elección, pero aquellos que viven el presente sin ella y sin historia, harán el resto, pero aquel que no reflexione, luego verá como la equivocación lo lleva a no creer en la política.

Toda esta introdución variada que expongo, es para determinar si realmente los políticos que acusan y no debaten son mas probos y creíbles, en detrimento de aquel que no es merecedor por principios éticos de una acusación infame, sino que en quienes no reflexionan creen, hasta que este logre corregir por la justicia su hombría de bien, pero ya será tarde, ha pasado algo similar en las últimas elecciones en el gobierno de la ciudad con un político, acusado de hechos que ponían en tela de juicio su honradez por el propio gobierno nacional, y que hubo de realizar el descargo a través de la justicia, pero cuando esta lo sobreseyó, ya era tarde para el partido que representaba y perdió su puesto de elección.

Decir que la política es "sucia" no es una novedad, decir que es el arte de lo imposible tampoco, aunque esto último tiene añadiduras de todo tipo en su cierta concepción de ella, pero hoy hay algo mucho más problemático en la Argentina, y es que esta libertad cuasi libertina, hace que cualquier epíteto sea saludable y no inmoral, como tampoco hace que un político inmoral se siente en una banca o en un ministerio, ello es producto de que no se debate para el pueblo, para sus necesidades de justicia social, sino que lo hacen a través de las apetencias políticas de poder, y es así que en este momento de benevolencia macroecónomica, no se reparte con equidad, siendo por el contrario la inequidad el sustento de la pobreza que tienemos en nuestra nación.

Creo sinceramente que si la moralidad de los políticos no se pone en evidencia, y ellos hacen la reflexión primera para sentirse candidatos probos y honestos que a la vez no deshonesten al pueblo anhelante de justicia, la Argentina quedará una vez más en la poltrona mundial de la desesperanza.

Quiero finalizar mi escrito, con las palabras de Chesterfield que dijo: " La humanidad es el carácter particular de las grandes inteligencias. Las inteligencias limitadas y viciosas abundan en cólera y en impulsos de venganza, y son incapaces de sentir placer sublime de perdonar a un enemigo."


Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 9 de junio de 2006

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