10.1.06

UN EXPECTANTE 2006

Por: Mario Luis Pennella

Recorriendo los primeros días de este enero de 2006, comenzamos a visualizar las expectativas de este año, el cual está lleno de interrogantes con respecto de las directivas económicas a venir.
Si recordamos los acontecimientos del fin del año de 2005, cuando como es una costumbre en estos últimos años los debates a toda máquina en el Congreso de la Nación, haciendo posible todos los acuerdos de origen políticos, y nada acerca de los que tienen que ver con lo social. Mas aún si ahondamos y vemos la imposición por parte del gobierno de imponer un proyecto sobre los miembros de la Magistratura, totalmente afín a sus propósitos políticos hegemónicos, y no acordes a una representación equitativamente democrática. Por otro lado la incoveniencias de los mismos integrantes del Ejecutivo, en tratar de expresar disenso con respecto de aquello que el Sr. Presidente trata que se consolide como irrevocable.
Con estos antecedentes emprendemos el camino a recorrer de este año con no menos expectativas de consideración a saber, primero veamos y analicemos los aumentos en la canasta alimentaria, la cual muy a pesar de que el gobierno ha tomado decisiones al respecto, no han sido eficientes en modo alguno a la hora de hacer las compras, los sucesivos aumentos a la hora de veranear, en alquileres, hoteles, alimentos, vestimenta, pasajes etc.
La preocupación de quienes habitan la pcia. de Buenos Aires, con el aumento impositivo, la preocupación de los aumentos en los servicios, y a todo esto la de no establecer medidas que provoquen inflación.
Pero la expectactiva del pueblo, está más allá de todo esto, ya que estoicamente ha venido sufriendo estos cambios en sus economías domésticas, pero la política económica deberá tomar el toro por las astas para comenzar a transitar el camino de la equidad, ese camino que establecerá el comienzo de la justicia social pendiente, por ende a nivel de política económica rimbumbante se ha tomado la desición de pagarle el total de la deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) por consiguiente la Argentina se ha librado de los condicionamientos que esta deuda imponía en la gobernabilidad de la Nación.
No es ajeno a todos nosotros ciudadanos de este país, lo que ha soportado este pueblo, con medidas que siempre fueron en detrimento del mismo, padeciendo desde todos los ángulos castigos a la economía de los hogares en todos los sentidos, desde aquellos que trabajaren como aquellos otros que pasaron a engrosar la indignidad, de clase mdia a pobres de pobres a indigentes y por último hambrientos para verguenza ajena.
En este contexto, ha llegado la hora de hacer valer la equidad que ameritan de la mano de las propuestas económicas, haciendo que las ganancias de la macroeconmía se vuelquen a la justicia social.
Es la hora de despertar el ostracismo de los desocupados con trabajo, como lo es también poner en ejecución las leyes con que la Corte Suprema de Justicia ha vuelto a constitucionalizar el 82% móvil para todos aquellos jubilados que hoy padecen aún los magros salarios que no alcanzan siquiera cubrir la canasta básica familiar, como también a aquellos otros que ni siquiera han podido conseguir la dádiva del 10% de aumento, incremento este que fuera dado a aquellos jubilados que perciben menos de $1.000.- como contrapartida hemos visto los sustentosos aumentos a los políticos, en que como punto de partida fuera del 100% y más de aumentos a sus ya suculentos sueldos.
Poner la Caja al servicio de quienes han contribuído con sus esfuerzos al servicio de la Nación trabajando por más de 30 años es una de las decisiones que sacarían del olvido a los más olvidados de la Argentina y se haría valer la justa justicia en pos de los abuelos, que hoy muchos de ellos siguen trabajando a pesar de sus años y achaques para sobrevivir.
Este año de expectativa será el año que marque a través de las decisiones de la política económica, si tendrá un sentido de justicia social y paz o la continuidad en una Argentina que ha pagado al FMI pero a costa de aumentar la desesperanza y el hambre.
Hoy son menos quienes quieren estar en el clientelismo de las dádivas, hoy son más quienes quieren tener la oportunidad de trabajar y volver a ser ciudadanos dignos, con la capacidad de sus esfuerzos para la educación de sus hijos con una sana vida para todos ellos y con un camino en el cual está escrito "porvenir" el deseo mas desado.

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